RECUERDOS

2020

Alcobendas

del 25 al 27 de sep.

La edición 2020 fue, sin duda, una de las más singulares en la historia del festival. Tras meses de confinamiento y paralización total de la actividad cultural en España, el verano trajo una desescalada incierta, con barrios que abrían y cerraban según la evolución sanitaria. En ese contexto frágil, MADn decidió seguir adelante.

El festival, previsto del 25 al 27 de septiembre, había programado ocho espectáculos. Finalmente, cuatro de ellos tuvieron que suspenderse debido al cierre perimetral de algunas zonas sanitarias. A pesar de ello, el equipo mantuvo la programación activa y logró celebrar cuatro espectáculos, convirtiéndose en uno de los primeros festivales de circo que retomaban la actividad en la Comunidad de Madrid tras el confinamiento.

Formaron parte de esta edición Jean Philippe Kikolas, La Gata Japonesa, Cía Sonel y Maintomano, cuyas propuestas se desarrollaron en plazas de Alcobendas bajo estrictos protocolos sanitarios. Los espectáculos de las compañías Chicharrón Circo Flamenco y Fuego Salvaje de Wilbur, propuestas previstas para zonas finalmente cerradas no pudieron llevarse a cabo.

La organización implementó un sistema de reservas previas, toma de datos para rastreo, delimitación perimetral de espacios, agrupación por unidades familiares y desinfección completa de sillas y materiales tras cada función. Cada compañía dispuso de espacios individualizados y se reforzaron las medidas de seguridad para público y equipo. El festival funcionó como un modelo de organización responsable en un momento de enorme incertidumbre.

Lejos de retraerse, el público respondió con un apoyo extraordinario. A pesar de las limitaciones de aforo y la situación sanitaria, las funciones completaron su capacidad y las plazas volvieron a llenarse —con distancia, mascarillas y paciencia— de vecinos que necesitaban reencontrarse con la cultura en directo.

MADn 2020 no fue solo una edición reducida. Fue una declaración de resistencia cultural. Demostró que el circo contemporáneo puede adaptarse, cuidar y sostener el espacio público incluso en condiciones adversas. Y confirmó algo esencial: cuando todo se detiene, la cultura sigue siendo necesaria.